Mi padre y yo siempre hemos labado los coches igual y nunca hemos tenido problemas ni con la pintura ni con nada. Es algo cutre, lo advierto, pero a nosotros nos funciona.
Preparamos dos cubos de agua, sin jabón, porque por mucho que digan y por muy suave que sea, el jabón siempre ataca algo la pintura.
Tenemos un par de cepillos viejos de los de barrer la casa de toda la vida. Al tener las cerdas ya desgastadas, no son tan rígidas como un cepillo nuevo, así que no nos araña la pintura. Y al ser cepillos de barrer, su ancho nos permite abanzar mucho la faena.
Con esos cepillos primero le quitamos el polvo y después lo labamos. Para esto metemos el cepillo en uno de los cubos, lo dejamos escurrir un pelín y entonces "barremos" de nuevo (SIEMPRE SIN APRETAR). Primero el techo, luego los cristales, luego capó y maletero, y finalmente el resto del coche. Las llantas por supuesto lo último

Para aclarar usamos el agua del otro cubo. Cojemos agua con un bote (de estos de judias verdes, por ejemplo) y lo echamos sobre la zona a aclarar para que se lleve el agua "sucia".
El secado, pues al aire. Excepto los cristales, que los escurrimos con esos cepillos limpiacristales que por un lado tienen esponja y por el otro goma. Quedan niquelaos.
De cada cubo de agua nos suele sobrar la mitad de cada uno, y lo que nos sobra lo tiramos a la alcantarilla. No solemos tardar más de media hora, nos quedan perfectos y apenas ensuciamos la calle con el agua así que los vecinos tampoco tienen de qué quejarse.
