Exacto, por un lado va el ahorro en el precio del carburante (relativo) y en el consumo, cifrado en litros por cada kilómetros (real en el caso del diésel).
Ningún taxista se plantea diferenciarse en términos de marketing por su "placer de conducir" al pasajero, ¿no? Si quieres algo de más nivel, te vas a un Mercedes, Jaguar o turismos de gama alta, pero siempre diésel.
¿El motivo? Claro: en trayectos largos es más eficiente un diésel que un gasolina, y 40.000 kilómetros al año no se hacen con trayectos en ciudad de tres kilómetros o menos.
Por no hablar de los descuentos a los que se puede acoger por gasóleo profesional (si es su caso), que no tendría con un gasolina.
Y en cuanto a averías, no tengo yo tan claro que un gasolina turbo no se vaya a la parra como un diésel turbo, van incorporando todos las mismas pijadas: turbo, EGR, FAP, Start&Stop...
Por no hablar de que es posible que en un diésel, en otras marcas es así, puedes coger con un cierto sobreprecio un kit de taxista con suspensiones reforzadas, embrague reforzado, que te lo vas a reducir en mantenimiento. Eso sí, para profesionales...
Es cierto que el IVTM será más alto en un 2.0 diésel que en un 1.6 gasolina, supongo, y que el seguro se llevará un poco más, pero es que la diferencia de precio es poco relevante con todo ese kilometraje que le va a hacer al año...
Otra cosa muy distinta son los que se compran un diésel porque sí, para hacerle 5.000 kilómetros al año. Saludos,